viernes, 24 de julio de 2009

San Vicente Ferrer, el santo de la India

El pasado 19 de junio murió el santo Vicente Ferrer y no me refiero al patrón de la comunidad valenciana, pues este otro murió hace nada más y nada menos que 590 años. Me refiero al humanista y filántropo español que dedicó su vida a ayudar a los intocables, a los pobres de los pobres de Anantapur, en el sureste de la India.
Mientras medio mundo babeaba admirando a un pelotero portugués con cuyo sueldo anual se pueden apadrinar más de 60.000 niños indúes, muchos ni siquiera se han enterado de la muerte de este gran hombre.


En palabras de Lucía Méndez, redactora jefe de El Mundo:
"Los españoles hemos perdido a nuestro santo. Afortunadamente su Dios le ha dejado vivir 89 años para hacer el bien. Era el único santo que teníamos por el mundo, a miles de kilómetros de donde nació. Es igual, como dice el padre Ángel, que la Iglesia lo suba o no a los altares. Vicente Ferrer ya estaba, antes de morir, en el altar de los hombres imprescindibles."..."Vicente Ferrer tenía nombre de santo y hablaba con una sabiduría que ponía los pelos de punta y encogía el corazón.
"Los indios lloran a su father, como era llamado por todos, pero los españoles ni siquiera hemos puesto las banderas a media asta, ni el Gobierno ha decretado día de luto nacional, ni la Iglesia a la que pertenecía Vicente Ferrer ha organizado vigilias por el eterno descanso de su alma, ni está previsto ningún funeral de Estado. Este hombre inmarcesible se merecía todo esto y mucho más. Su alma no echará de menos los oropeles mundanos ni los homenajes oficiales, pero la obligación moral de toda sociedad debería ser honrar a los hombres que de verdad son imprescindibles."

Se calcula que más de 100.000 personas acudieron a su sepelio. Multitud de mensajes de condolencia se han pronunciado tras su muerte, sorprendiendo la ausencia de reacción de la Iglesia católica. Recordemos que fue miembro de la Compañía de Jesús desde 1944 hasta 1970, cuando fue expulsado tras de casarse con la periodista británica Anna Perry
Desde la Conferencia Episcopal española no se hizo público ningún mensaje. En su página web tampoco aparecía nada en torno a la muerte de Vicente Ferrer. Imagino que no debe sentar nada bien que un "pobre delgaducho" dé lecciones de moral a tanto cura rechoncho que predica desde los altares de la opulencia y la buena vida. Si queréis rendirle un homenaje, no le llevéis flores a la catedral de San Pedro, ni siquiera a la Almudena o a la Catedral de Barcelona, está enterrado en Bathalapalli, en una humilde tumba de tierra sobre la que se encuentra una cruz de madera con la inscripción "Father Vicente Ferrer"...Por sus obras los conoceréis


La pobreza destruye espiritualmente a la Humanidad
La esencia de nuestra vida está en hacer el bien
Las buenas acciones contienen todas las religiones,
todas las filosofías, contienen el universo completo

La mejor política es la de amar al prójimo como a uno mismo
Si vivo más puedo hacer más. Sólo pido eso, tiempo

Vicente Ferrer


Su obra: Tres hospitales generales, uno de VIH, un centro de control natal, 14 clínicas rurales, 1.696 escuelas, unas 30.000 viviendas y unos 2,7 millones de árboles plantados, se estima que contribuyó a mejorar notablemente la vida de ¡DOS MILLONES Y MEDIO! de personas...Ante un hombre así, es natural que uno se sienta pequeño, pequeño.


Cual Cid Campeador, Vicente Ferrer sigue con su lucha después de muerto: el numero de socios de su fundación (www.fundacionvicenteferrer.org) se ha incrementado en un 800% tras su fallecimiento.

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