En verdad que son afortunadas pues gozan de un clima perfecto (con una media de 21º y una oscilación térmica de 6º durante ¡todo el año!), una riqueza paisajística y geológica impresionante, una gastronomía envidiable y unas gentes de carácter dulce, amigable y tranquilo.
En este marco incomparable pasamos Lola y yo, la primera semana de junio, exactamente en el Puerto de la Cruz (Tenerife)

Muchos autores antiguos -y aún algunos modernos - opinaban que las Islas Canarias serían los restos visibles y más elevados de un continente hundido: La Atlántida.
Y los guanches serían los descendientes de los atlantes que de pronto, tras la hecatombe, se habrían visto transformados en isleños a su pesar.
Las autores clásicos, varios siglos antes de Cristo, situaron el Jardín de las Hespérides en Canarias y que eran unas islas paradisíacas en las que habitaban las Hespérides, las tres hijas de Atlas, condenado a sostener la cúpula terrestre. Estaba custodiado por Ladón, un fiero dragón de 100 cabezas por las que escupía fuego y al que los antiguos griegos "descubrieron" en la imagen del Teide en erupción.

Empleamos los tres primeros días en recorrer la isla y descubrir lugares de ensueño: Taganana, Santa Cruz, La Orotava, Icod de los Vinos, Garachico, Los Gigantes, Las Américas, el Teide... y los otros tres para descansar al sol del Puerto de la Cruz.
Cerca de la playa de Benijo disfrutamos de unas papas arrugás con cervezas en el guachinche El Mirador, escuchando a Dezarie de fondo y con una vistas impresionantes...como dice el anuncio...no tiene precio...

El Teide, con una altura de 3.718 m sobre el nivel del mar y unos 7.000 m sobre el lecho oceánico, es el pico más alto de España y el de cualquier isla atlántica y es el tercer mayor volcán de la tierra y ademas es Patrimonio de la Humanidad
Para los aborígenes guanches este volcán era sagrado (Echeyde) que significaba infierno. Según sus creencias en él vivía Guayota, el demonio del mal. Allí vimos los escenarios de la película Furia de Titanes, lo cual ha creado malestar en la isla debido a que se trata de un espacio protegido...(pero la Warner va a dejar en las arcas del Cabildo 2,5 millones de euros, así que ¿a quién le importa el impacto que puedan causar?...)

Bueno, os dejo las recetas de las papas arrugás y del mojo.
Papas arrugadas
En una olla ponemos las papas sin pelar y las cubrimos con agua. Añadimos por cada kilo de papas un cuarto de kilo de sal y ponemos al fuego durante 20-30 minutos. Dejar escurrir. Sin sacarlas de la olla se echa sobre las papas otro buen puñado de sal y se resecan sobre el fuego moviéndolas de vez en cuando.
Mojo colorado y picón
En un mortero majamos media docena de dientes de ajo, media cucharadita -de las de té- de cominos y un pellizco de sal gruesa. Cuando esté bien ligado, agregamos media pimienta picona y seguimos machacando. Le ponemos un poco de pimentón y terminamos mojándolo todo con aceite y vinagre, en proporción de tres a uno, aproximadamente, hasta lograr la consistencia deseada.
El famoso mojo picón se hace usando pimientas de La Palma, que deben ablandarse, antes de trabajarlas en el almirez, en agua caliente.
Mojo verde o de cilantro
Se echan en el mortero un puñado de sal y un manojo de cilantro, muy fresco y buen picadito, unos dientes de ajo y una punta de cucharilla de cominos. Se trabaja todo bien y se añade un poco de pimienta picona (en este caso, verde) cortada en lasquitas. Se sigue majando hasta conseguir una pasta que se deslíe con un buen chorro de aceite y otro, un poco menos, de vinagre.

¿Qué voz viene sobre el sonido de las olas
que no es la voz del mar?
¿Será la voz de alguien que nos habla,
pero que, si escuchamos, calla,
precisamente por habernos puesto a escuchar?
Y sólo si, medio adormecidos,
oímos sin saber que oímos,
ella nos habla de la esperanza
hacia la que, como un niño
que duerme, durmiendo sonreímos.
Son islas afortunadas,
son tierras que no tienen lugar,
donde el Rey vive esperando.
Pero si andamos despertando,
calla la voz, y sólo es el mar.
que no es la voz del mar?
¿Será la voz de alguien que nos habla,
pero que, si escuchamos, calla,
precisamente por habernos puesto a escuchar?
Y sólo si, medio adormecidos,
oímos sin saber que oímos,
ella nos habla de la esperanza
hacia la que, como un niño
que duerme, durmiendo sonreímos.
Son islas afortunadas,
son tierras que no tienen lugar,
donde el Rey vive esperando.
Pero si andamos despertando,
calla la voz, y sólo es el mar.
Fernando Pessoa