Una historia verdadera está basada en un hecho real ocurrido en 1994, protagonizado por un anciano de 73 años, Alvin Straight, que viajó desde Laurens, Iowa, a Mt. Zion en Wisconsin, montado en su segadora John Deere que alcanzaba una velocidad máxima de 8 kms/h. Alvin decide iniciar este viaje para reencontrarse con su hermano que se encuentra gravemente enfermo y con el que no se habla desde hace más de 10 años. Dada su falta de visión y la escasez de dinero decide hacer él mismo el recorrido en su segadora. Un trayecto de 400 de kilómetros que Alvin tardó más de 6 semanas en realizar.
Esta extravagante historia sirve de guión para que el no menos extravagante David Lynch, dirija una pelicula que, sin llegar a ser una obra de arte (tiene algunos momentos decepcionantes, siendo uno de ellos el final, además de inexplicables fallos de audio cuando la cámara se sitúa lejos de la escena), sí que invita a la reflexión y a la evasión gracias sobre todo a la excelente fotografía y a la maravillosa banda sonora del genial Angelo Badalamenti (Terciopelo Azul, Twin Peaks, Largo domingo de noviazgo...)
Como dato curioso mencionar que la familia de Alvin tuvo que vender la segadora para hacer frente a los costes de su funeral ocurrido un par de años después del viaje. Por otro lado, Richard Farnsworth, el actor que da vida al protagonista y que fue nominado al oscar por dicho papel, se suicidó al año siguiente de rodar la película.


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