martes, 22 de julio de 2008

El movimiento “Slow”

Resulta que el otro día escuché por la radio una noticia que hablaba de una corriente cultural que promueve "calmar las actividades humanas". Es el llamado movimiento “slow” y que tiene bastantes cosas en común con la filosofía del EVR -no sé si llamarlo ESVIRU por aquello de la pronunciación... espero vuestros comentarios-. Según la wikipedia, “el movimiento Slow se propone tomar el control del tiempo, más que someterse a su tiranía, y encontrar un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomarse el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas”... yo añadiría “...o tomarse unas birritas con los amigos”, pero, ¿a que os empieza a gustar esta corriente?

El movimiento Slow a su vez, tiene su origen en una asociación gastronómica nacida en 1989 en la plaza de España en Roma como protesta por la apertura de un establecimiento de una conocida franquicia norteamericana de comida rápida –una vez más volvemos a comprobar que la comida está detrás numerosas iniciativas humanas: “dadme un estómago vacío y moveré el mundo” que dijo ese gran filósofo contemporáneo que es mi cuñado Vicente -.

Según la Slow Food International –que así se llama la asociación- su objetivo es “impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y combatir la falta de interés general por la nutrición, por los orígenes, los sabores y las consecuencias de nuestras opciones alimentarias” ... después de leer esto no tengo más remedio que citar a ese otro gran filósofo contemporáneo que es Bart Simpson: “¡Moola!

Ya os iré contando más cosas del movimiento slow ¿os apetece?.

Me despido colgando una foto de la preciosa Piazza di Spagna –pero qué bonita es Roma, ¡Dios!...¿cuándo volveremos, Lola?...¡snif!-.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola tito Javi. Que me gusta esa filosofia, aunque el Nature Hause me ponga una demanda. Eso de unas tapitas con los amigos o la familia es uno de los grandes placeres de la vida, es más yo propondría por ley una al mes, ¿te imaginas una perada el primer mes de cada mes? estupendo, ¿verdad?
Por cierto, Vicente y nosotras nos apuntamos aunque sea a un heladito en esa maravillosa plaza.

Javier Cuadrado dijo...

¡Ufff!... una perada al mes... 12 peradas al año...mucha tela ¿no?, a menos que sean un poco más relajás...algo así como medias peradas...ME APUNTO.

PD: un buen helado romano en la plaza de españa...¡Ummm! bocatto di cardinale